Viaje a Berlín

Día 4 Museo de Pérgamo, Barrio judío

Berlin


 

Isla de los museos (Museumsinsel): Esta isla del río Spree, declarada patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco en 1999, alberga cinco importantes museos. Se trata del Museo Antiguo (Altes Museum), el Nuevo Museo (Neues Museum), la Antigua Galería Nacional (Alte Nationalgalerie), el Museo de Pérgamo (Pergamonmuseum) y el Museo Bode (Bode-museum). En la mitad inferior de la isla encontramos también la catedral de Berlín (Berliner Dom).

Berliner dom
Berliner dom

El edificio de la catedral de Berlín (Berliner Dom) fue demolido en 1894 y sustituido por la actual Catedral. El edificio barroco con influencia del renacimiento italiano fue diseñado por Julio Raschdorff. La construcción de la catedral de 114 metros de largo y 73 metros de ancho tuvo lugar entre 1894 y 1905. La cúpula se puede visitar diariamente. Algunos de los elementos de la rica decoración interior de la iglesia son el magnífico órgano Sauer, la tumba del Gran principe elector de 1530, el púlpito neo-barroco y los vitrales diseñados por Anton von Werner. El altar mayor, que se salvó de la anterior catedral, data de 1850.

Isla de los museos (Museo Bode)
Isla de los museos (Museo Bode)

El Museo Antiguo, construído entre 1823 y 1830, contiene colecciones de antigüedades, papiros, esculturas y arte egipcios. El Nuevo Museo, completado en 1859 y en restauración hasta el 2009, acoge, entre otros, diversas colecciones egipcias y de carácter prehistórico. La Antigua Galería Nacional contiene una de las colecciones mayores de pintura y escultura del siglo XIX. El famoso museo Bode está ubicado en un edificio neobarroco en el que destaca su cúpula. Posee una colección de esculturas, arte bizantino y una impresionante colección numismática.

Museo de Pergamo - Altar de Zeus
Museo de Pérgamo - Altar de Zeus

Museo de Pérgamo: El Museo de Pérgamo, construido en 1930, está dividido en diversas colecciones. El edificio no fue construido para albergar obras de arte, sino que primero se trajeron las obras de arte, y después, a su alrededor, se construyó el edificio. Destacan obras de tanta importancia como el imponente altar griego de Pérgamo, que se levantaba en la ciudad del mismo nombre en la actual Turquía, estaba dedicado a Zeus y fue construido en el siglo II antes de Cristo. A su lado también es posible contemplar la puerta del Mercado de Mileto, de la época romana (año 120 despues de Cristo).

Museo de Pergamo - Puerta del Mercado de Mileto
Museo de Pérgamo - Puerta del Mercado de Mileto

En el Museo de Arte Islámico destacan la fachada Mschatta, la sala de Aleppo y otras piezas del arte y la artesanía del mundo islámico del siglo VIII al siglo XIX. En el Museo del Oriente Próximo, merece mención especial la puerta de Ishtar y su Vía de la procesiones, que formaba parte de la Babilonia del siglo VI, junto con la fachada del salón del trono de Nebuchadrezzar II. Yo personalmente creo que la visita a este museo es obligada.

Museo de Pergamo - Puerta de Istar (Babilonia)
Museo de Pérgamo - Puerta de Ishtar (Babilonia)

Scheunenviertel es un renovado barrio al norte de Alexanderplatz en el cual se encontraba la comunidad judía de Berlín en la época nazi. Quedan algunos recuerdos de esa época, como la nueva sinagoga (Neue Synagoge), construida entre 1859 y 1866, en la que destaca su cúpula dorada. En la calle Grosse Hamburger Strasse encontramos un monumento en recuerdo de los miles de judíos que fueron detenidos aquí y enviados hacia la muerte a los campos de Auschwitz y Theresienstad. Justo detrás se encuentra el antiguo cementerio judío que fue casi destruido por los nazis en la noche de los cristales rotos. A escasos metros encontramos la calle Sophienstrasse, del siglo XIX, que conserva sus casas restauradas y la iglesia de Santa Sofía, la única de Berlín con un campanario barroco.

Nueva sinagoga (Neue Synagoge)
Nueva sinagoga (Neue Synagoge)

Lo peor del viaje fue el regreso ya que perdimos el avión. Aunque llegamos 37 minutos antes de la hora de despegue (el límite eran 40 minutos), el personal de Easyjet nos dijo que el vuelo ya estaba cerrado. Aunque rogamos que nos dejaran embarcar no hubo forma de modificar esa estricta mentalidad alemana. Seguro que en otro país hubiésemos embarcado... Una buena cena, acompañada de unas excelentes cervezas locales, compensó el disgusto.


 

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